Todos los anuncios van dirigidos a un sector de la población, y si no eres de ese sector no lo entiendes, pero a los que va dirigido les encanta.
Por ejemplo, los de detergente, te dicen que tu ropa quedará más blanca que la de la vecina.
La mayoría de anuncios tienen en común que se aprovechan de los defectos ancestrales humanos para hacerte creer que usando cierto producto aparentarás ser más listo o más guapo. Y como todos tienen esos defectos, los anuncios funcionan de maravilla.