Vídeos y libros de Peter C. Gøtzsche
Publicado: 01 May 2021, 16:30
El Dr. Peter C. Gøtzsche es un investigador médico danés, director del Centro Cochrane Nórdico en Copenhague, Dinamarca. Es autor de numerosas revisiones dentro de la Colaboración Cochrane.
También es autor del libro traducido al castellano, “Medicamentos que matan y crimen organizado”

Medicamentos que matan y crimen organizado Cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud
En esta pequeña entrevista, expone las conclusiones a las que ha llegado en relación a la industria farmacéutica: que sus prácticas de soborno y corruptelas son de tipo mafioso, que los fármacos que venden en su mayoría se basan en principios pseudocientíficos y que se antepone el beneficio económico a costa de la salud de los pacientes.
Copio un comentario que hay en el vídeo y que me parece relevante:
Testimonio de Mónica:
"Trabajé ocho años en una multinacional farmacéutica, alemana.Tuve un “plan de carrera”: en esos 8 años trabajé en 8 puestos de trabajo y tuve experiencias directas con las entrañas de la compañía y del sector. Me despedí por una cuestión ética, pero disfracé el motivo. Ya había tenido suficientes “confrontaciones” por señalar en voz alta la perversidad del sistema. De eso hace 14 años.
La “compra” de médicos, generalistas y especialistas, en atención primaria y hospitalaria es generalizada. No había quien no lo supiera. Regalos de todo tipo: electrodomésticos, viajes, congresos, prostitución, productos de lujo, juergas, etc. Etc. Etc. Todo ello demandado por los médicos y pagado por las empresas farmacéuticas con la connivencia de los visitadores, peón necesario que ejercía de intermediario para bien de todos.
No se trataba de casos aislados. No se circunscribía a alguna empresa en una contada ocasión. Era G E N E R A L I Z A D O. Todos los laboratorios funcionaban exactamente de la misma manera. Lo único que lamentaban los más pequeños era no disponer del mismo presupuesto que tenían los grandes. El presupuesto se contabilizaba después como “Material Promocional” o lo que hiciera falta. Absolutamente todas estas partidas, que no eran precisamente discretas, se maquillaban debidamente y quedaban primorosamente ocultas. Éstas y otras. El maquillaje contable hace muchísimos años que se practica en la industria farmacéutica. Y en otras.
Los visitadores médicos, corporativistas como pocos pero con muchísimos menos conocimientos que otros colectivos, se esforzaban con denuedo en vender “más”, en “inventar” nuevos caramelos con las que atraer a los médicos. No es de extrañar. La mayoría no habrían podido soñar en cobrar las nóminas escandalosas que cobraban trabajando en otros sectores, por hacer lo poco o nada que hacían en el farmacéutico. A los médicos más descaradamente comerciantes, se les llamaba “tarugueros” y al “regalo” con el que la farmacéutica de turno le obsequiaba a cambio de sus sustanciosas recetas, “tarugo”. Los cambios de recetas estaban a la orden del día y las farmacéuticas con más poderío disponían de una “línea de visitadores” que se ocupaba de la visita a las farmacias. Ahí se remataba el asunto.
El panorama era totalmente desolador. No quiero terminar sin antes mencionar que tuve el honor de conocer a algún médico que se negaba sistemáticamente a “recibir” visitadores y era, también sistemáticamente, vilipendiado, insultado y vapuleado verbalmente por éstos en sus corrillos. Recuerdo con especial admiración al Jefe Médico de un CAP de una población del Garraf. Ni siquiera lo llegué a conocer en los 6 meses que resistí en la visita médica, ni salía del centro a recibir visitadores ni permitía a los médicos del centro que lo hicieran. Mi más sincero agradecimiento para él."
También es autor del libro traducido al castellano, “Medicamentos que matan y crimen organizado”

Medicamentos que matan y crimen organizado Cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud
En esta pequeña entrevista, expone las conclusiones a las que ha llegado en relación a la industria farmacéutica: que sus prácticas de soborno y corruptelas son de tipo mafioso, que los fármacos que venden en su mayoría se basan en principios pseudocientíficos y que se antepone el beneficio económico a costa de la salud de los pacientes.
Copio un comentario que hay en el vídeo y que me parece relevante:
Testimonio de Mónica:
"Trabajé ocho años en una multinacional farmacéutica, alemana.Tuve un “plan de carrera”: en esos 8 años trabajé en 8 puestos de trabajo y tuve experiencias directas con las entrañas de la compañía y del sector. Me despedí por una cuestión ética, pero disfracé el motivo. Ya había tenido suficientes “confrontaciones” por señalar en voz alta la perversidad del sistema. De eso hace 14 años.
La “compra” de médicos, generalistas y especialistas, en atención primaria y hospitalaria es generalizada. No había quien no lo supiera. Regalos de todo tipo: electrodomésticos, viajes, congresos, prostitución, productos de lujo, juergas, etc. Etc. Etc. Todo ello demandado por los médicos y pagado por las empresas farmacéuticas con la connivencia de los visitadores, peón necesario que ejercía de intermediario para bien de todos.
No se trataba de casos aislados. No se circunscribía a alguna empresa en una contada ocasión. Era G E N E R A L I Z A D O. Todos los laboratorios funcionaban exactamente de la misma manera. Lo único que lamentaban los más pequeños era no disponer del mismo presupuesto que tenían los grandes. El presupuesto se contabilizaba después como “Material Promocional” o lo que hiciera falta. Absolutamente todas estas partidas, que no eran precisamente discretas, se maquillaban debidamente y quedaban primorosamente ocultas. Éstas y otras. El maquillaje contable hace muchísimos años que se practica en la industria farmacéutica. Y en otras.
Los visitadores médicos, corporativistas como pocos pero con muchísimos menos conocimientos que otros colectivos, se esforzaban con denuedo en vender “más”, en “inventar” nuevos caramelos con las que atraer a los médicos. No es de extrañar. La mayoría no habrían podido soñar en cobrar las nóminas escandalosas que cobraban trabajando en otros sectores, por hacer lo poco o nada que hacían en el farmacéutico. A los médicos más descaradamente comerciantes, se les llamaba “tarugueros” y al “regalo” con el que la farmacéutica de turno le obsequiaba a cambio de sus sustanciosas recetas, “tarugo”. Los cambios de recetas estaban a la orden del día y las farmacéuticas con más poderío disponían de una “línea de visitadores” que se ocupaba de la visita a las farmacias. Ahí se remataba el asunto.
El panorama era totalmente desolador. No quiero terminar sin antes mencionar que tuve el honor de conocer a algún médico que se negaba sistemáticamente a “recibir” visitadores y era, también sistemáticamente, vilipendiado, insultado y vapuleado verbalmente por éstos en sus corrillos. Recuerdo con especial admiración al Jefe Médico de un CAP de una población del Garraf. Ni siquiera lo llegué a conocer en los 6 meses que resistí en la visita médica, ni salía del centro a recibir visitadores ni permitía a los médicos del centro que lo hicieran. Mi más sincero agradecimiento para él."
